¿Esto entra en el examen?
21/May/2012

Publicado en la Revista Dinero, Nro. 1, de Miguel Brieva e Industrias Clismón, en mayo 2004.
El oficio sin ‘alma máter’
25/Abr/2012
Por Ana Gil. Publicado en Expansion.com

La Universidad española no se plantea la creación de un grado oficial para los jóvenes que sueñan con ser escritores. Y… ¿por qué para los futuros músicos y pintores, sí?
Durante siglos ha habido Literatura en el continente europeo sin necesidad de que los escritores hayan recibido una formación previa. Ni en la escuela, ni a través de actividades extra académicas, ni en la universidad.
En la actualidad, el mercado editorial está en crisis y, en consecuencia, el oficio se está viendo afectado. Cada vez es más difícil que un joven escritor consiga llegar a los grandes escaparates literarios. Muchos se quedan por el camino. A pesar de todo, la universidad española no plantea la posibilidad de formalizar la profesión a través de unos estudios oficiales.
Cuando se observa esta realidad y la gran elasticidad de creación de títulos que ofrece el Plan Bolonia, una de las preguntas que saltan a la palestra es la siguiente: ¿Por qué un músico y un pintor sí que necesitan formación académica y un escritor no…?
“El músico necesita aprender una técnica; el pintor, también. En la escritura, las cosas son más sencillas. Todo el mundo sabe las técnicas: leer y escribir”, nos explica Javier de Navascúes, profesor de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra (Unav). A lo que apunta a continuación: “Hay que tener en cuenta que a diferencia de Estados Unidos, la tradición universitaria española y europea no ha contemplado nunca la formación de sus escritores. Ni por ahora creo que lo vaya a hacer”.
Una de las razones que se subraya desde la universidad española para no comprometerse en la creación de un grado universitario para este sector es que no es fácil de evaluar en términos académicos. “¿Quién tiene un Sobresaliente…? ¿Cómo se puntúa eso? La calificación es muy compleja”, concluye Navascúes.
Pero no es todo negro para los futuros escritores. Desde hace 20 o 25 años, en España existentalleres de escritura que facilitan el engranaje de los artistas. Los expertos los ven como una opción o complemento pero no como algo prioritario en su formación.
“Un taller no es necesario. Si lo hubiera sido, la literatura hubiera nacido hace 50 años… Pero es cierto que los talleres crean unos magníficos foros que la persona que quiere aprender por su cuenta no encuentra. Otra gran ventaja es que estos cursos encauzan más sencillamente lo que siempre se ha hecho: formar escritores, orientarles en lecturas, escucharles y hablar, animar y facilitar la publicación de sus obras”, apunta el profesor de la Unav.
Andrés Sorel, secretario general de la Asociación Colegial de Escritores de España, es muy tajante sobre este tema. “Desde mi punto de vista no se puede ni se debe enseñar a escribir. De estas escuelas salen normalmente burócratas o amanuenses al servicio de los mercados y de la literatura entendida fundamentalmente como una mercancía más”.
A pesar de su rechazo a la formación oficial, cree, como el profesor Navascúes, que las escuelas tienen su cometido. “Lo que sí pueden los talleres es fomentar la lectura y las prácticas de quienes sienten necesidad de escribir”.
Por otro lado, aunque no es lo mismo ser filólogo que escritor, los estudios de Filología y la preparación para ejercer este oficio no están reñidos. “De hecho, en las clases de Filología hay asignaturas de creación. Y hay jóvenes que buscan ser escritores y para ello escogen estos estudios. Otro apunte es quehay filólogos que se han interesado como Dámaso Alonso y Miguel Dors. María Dueñas, por ejemplo, es un caso más actual. Es profesora de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia y después del éxito de El tiempo entre costuras, está a punto de publicar su segunda novela”, comenta Navascúes.
¡Americanos al poder!
Y mientras Europa se resiste, Estados Unidos tiene una larga tradición en la formación académica de sus escritores. “Los norteamericanos son muy pragmáticos –no digo que sea malo– y por esa razón que decidieran oficializar esta profesión, no es casual”, concluye el docente.
Su oferta estelar es la de la Universidad de Iowa. El Programa en Escritura Creativa, mejor conocido como el Iowa Writers’ Workshop, empezó en 1936 y desde la fecha sus alumnos han ganado una docena de premios Pulitzer así como numerosos National Book Awards y otros galardones importantes.
Sorel, que ha realizado una estancia como escritor invitado, nos comenta su experiencia: “Te pagan una cantidad considerable de dinero para que te refugies allí a escribir y, a cambio, mantienes charlas con los alumnos o das alguna conferencia sobre tu obra”.
Cinco opciones para ser escritor
Hay fórmulas que siempre permanecen. E incluso uno puede plantearse que son mágicas porque no encuentra explicación a cómo se producen y a por qué en el siglo XXI siguen funcionando del mismo modo que en la Edad Media.
Ser escritor es uno de los pocos oficios que conserva una entre sus estantes. Durante siglos ha habido Literatura sin necesidad de que estos artistas hayan recibido una formación previa. Te ofrecemos cinco formas de adentrarte en el oficio.
Taller de Clara Obligado
El taller de la argentina Clara Obligado es pionero en nuestro país. La escritora, afincada en España desde 1976, lo puso en marcha hace 32 años. Conforme ha pasado el tiempo se ha ido modernizando a la demanda y en la actualidad ofrece clases presenciales, online, correcciones y tutorías.
Quien crea que la mejor opción es disfrutar de sesiones en directo, tiene la posibilidad de escoger entre el taller anual, el de iniciación, el de lectura y el dirigido a los más jóvenes –si tienes entre 13 y 17 años–. La oferta online no se queda corta. Clara Obligado cuenta con un taller intensivo, uno de hiperbreves y un último de novela policíaca. Las tutorías están pensadas para gente que ya tenga escrito una libro.www.escrituracreativa.com.
Facultades de Filología
Los estudios de Filología en son una buena opción para formarse como escritor en España. Aunque las asignaturas no están destinadas a la escritura, esta formación aporta a los alumnos una base teórica muy sugerente y quien tenga aptitudes para la creación, la puede aprovechar al máximo.
Otra ventaja, es que las filologías y, en este caso, también los estudios de Periodismo y Comunicación Audiovisual, ofrecen asignaturas relacionadas directamente con el oficio de escritor. A esto se puede añadir que en los campus de Humanidades cada vez cobran más popularidad los concursos, foros, seminarios especializados, encuentros, debates, etcétera en torno a la redacción literaria. www.unav.es.
Escuela Contemporánea de Humanidades
La Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH), ubicada en Madrid, imparte cursos sobre creación literaria, filosofía, creatividad, taller de escritura de un gran alto nivel.
La ECH nace cuando la fórmula pedagógica de la Escuela de Letras, fundada por Alejandro Gándara junto a otros pensadores en los años 80, queda agotada como vanguardia. En 2000, Alejandro Gándara funda la ECH junto a María Sendagorta con el apoyo de otros intelectuales, empresarios y escritores. El reto es crear un centro de altos estudios especializado en la creación y sentar las bases de una universidad de la creación. Más información en www.ech.es.
Aprender desde casa
No es imposible convertirse en un escritor reconocido sin ayuda… pero sí cada vez es un reto más arduo. Una opción que se acomoda a quien quiera ir por su cuenta son los talleres online. Estos cursos sirven de apoyo formativo y te ayudan a contactar con gente con unas aspiraciones similares a las tuyas.
Los talleres de escritura creativa y Ediciones Fuentetaja han sido pioneros en esto. En 1986, ya habían ideado un método de trabajo a distancia y en grupo en el que era posible participar desde cualquier lugar del mundo.
Desde 2010, la nueva fórmula es el Taller de Escritura Creativa 2.0. Se trata de un curso dirigido a cualquier persona interesada en realizar un taller literario que no descuide las nuevas posibilidades de la escritura en las páginas web. Más información en www.fuentetajaliteraria.com.
Iowa Writers’ Workshop
Las universidades norteamericanas muy pronto vieron importante diseñar un programa de estudios para los jóvenes que estaban interesados en ejercer el oficio de escritores. El Programa en Escritura Creativa, más conocido como el Iowa Writers’ Workshop, de la Universidad de Iowa es el más popular.
La escritora Lan Samantha Chang es la actual directora de esta iniciativa.
El programa empezó en 1936, con la reunión de poetas y escritores de ficción bajo la dirección de Wilbur Schramm. Los graduados obtienen una Maestría en Bellas Artes en Inglés; Iowa fue la primera universidad del país en ofrecer este grado. Los estudiantes participan en un pequeño número de clases cada semestre. El programa gira alrededor de los Talleres de Graduados que se reúnen una vez a la semana. www.uiowa.edu.
La respuesta ECH a los recortes: invertir en educación
19/Abr/2012
El 61,8% de los españoles considera que la calidad de la enseñaza es regular o mala, según el barómetro de marzo 2012 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Los datos comienzan a aparecer estos días en la prensa. Sin embargo, no son noticia. Que la calidad de la educación es mala lo sabemos, lo sentimos, lo decimos. La noticia deberá ser ¿qué hacer para mejorarla?
La respuesta es tan fácil que hasta parece obvia: para mejor la educación hay que pensar e invertir en educación. Sin embargo, como si fuera un monstruo que se come su cola, la respuesta del gobierno al 61,8% de los españoles que consideran regular o mala la educación, ha sido recortar el presupuesto del área. A partir de ahora la educación tiene un 21,9% menos de dinero que el año pasado y además reduce su peso en el conjunto presupuestario. La inversión en educación pasa de constituir el 0,9% del gasto total a instalarse en el 0,7%.
La ECH ya forma parte de ese 21,9% porque se vio desfavorecida al no recibir la subvención del Ministerio de Cultura que ha recibido en años anteriores. Sin embargo, la decisión de la ECH es seguir invirtiendo tiempo, inteligencia y dinero en educación, los mejores tres elementos que cualquiera puede brindar a la causa a la que se entrega. Porque estamos seguros de que en educación no se gasta, se invierte. Es decir, no existe el ahorro en educación. No tiene sentido. Reducir en educación no es mejorar el presente en tanto estemos empeorando el futuro.
A la pregunta “¿Qué cree usted que se podría hacer para mejorar la enseñanza?”, los encuestados eligen respuestas como: exigir más conocimiento, fomentar la implicación de las familias en la educación de sus hijos o mejorar la formación del profesorado, entre otras. Es difícil encontrar propuestas de calidad pero, cuando aparecen, los resultados son para admirar. Y difundir. Y copiar. Nuestro mejor ejemplo es el Máster Junior de Creación Literaria. Este programa se formó en 2002 y fue ideado por Alejandro Gándara y otros profesores y especialistas en educación para jóvenes de entre 17 y 21 años, con el convencimiento de que “la creación literaria y la escritura no representan una habilidad más en la educación de los jóvenes: son la manera en que se vuelven capaces de contar el relato de su vida.” Desde entonces, han pasado por el programa cientos de jóvenes y los resultados no aparecen en los medios de comunicación pero sí son noticia: el 90% de los alumnos que llegan a la ECH para hacer un curso de escritura terminan mejorando su rendimiento general en la enseñanza formal.
El programa se ha desarrollado tres años consecutivos, hasta 2010, con el apoyo del Ministerio de Cultura de España gracias a su política de subvenciones y permitió que la totalidad de los alumnos fueran becados durante los primeros tres meses del programa anual. En 2011 la ECH no recibió la subvención y, sin embargo, la decisión –nuevamente– fue continuar. La Fundación ECH ha asumido la subvención del programa y permitió que todos sus alumnos estudiaran los primeros dos meses de forma completamente gratuita. Desde su creación en 2000, la ECH, gracias al aporte de su Fundación, ha concedido 220.000 euros en becas.
La estructura pedagógica del Máster Junior en Creación Literaria se basa en la enseñanza práctica de la creación, es decir, en la ejecución de tareas cuyos recursos son la imaginación, la relación entre distintos campos del conocimiento, la intuición y el desarrollo práctico de obras artísticas. Desde este punto de vista, las materias que se imparten contienen conocimientos teóricos y exigen proyectos creativos, rehuyendo la erudición convencional y la espontaneidad sin fundamento. Se trabaja manipulando los conocimientos y los materiales artísticos para darles una nueva fisonomía, buscar preguntas nuevas o respuestas distintas y buscar posibilidades inéditas que abran caminos a las inquietudes de cada alumno, cubriendo así un espacio vacío en los planes de estudios convencionales.
En palabras de Alejandro Gándara, “El Máster Junior en Creación Literaria es, básicamente, un espacio de debate con los alumnos, donde creo que el profesor está más obligado a aprender que los propios estudiantes. Entiendo el conocimiento con una base dialógica, al estilo socrático, es decir, el que más sabe que no sabe nada ha de ponerse en cuestión ante los que están aprendiendo. Las lagunas, las contradicciones, las diferencias, son lo que producen la tensión necesaria para que el conocimiento y la actitud ante el conocimiento produzcan alguna especie de beneficio.”
Los encuestados por el CIS atribuyen la mala calidad de la enseñanza a diversas causas: la falta de medios -profesores o materiales-, la baja exigencia a los estudiantes y la poca motivación del profesorado. La misma investigación indica que un porcentaje superior al 56,8% cree que el Estado y las Autonomías gastan demasiado poco en educación, mientras que un 50,7 % considera lo mismo en el caso de las comunidades autónomas, un dato que se completa con la pobre consideración que seis de cada diez tienen sobre la situación de la enseñanza. La noticia deberá ser ¿qué se hace con el dinero que sí se recibe? La respuesta que está dando la ECH es reorganizar sus recursos para continuar a pesar de la crisis, continuar porque existe la crisis.
El interés y el empeño de la Fundación ECH en proyectos de escritura creativa para jóvenes se sostiene en la idea de que la creación hay que entenderla como la forma moderna de acercarse al conocimiento y también como la respuesta adecuada a las exigencias profesionales del nuevo mercado laboral. Los alumnos mejoran su calidad educativa de la semana y, además, llegan los sábados a las diez de la mañana a la ECH deseosos de aprender. Así lo relata Javier Zamora, de 20 años, ex alumno del curso, cuando se le pregunta cómo fue su experiencia en la ECH: “Intensa. Un sábado por la mañana o un jueves hasta las doce de la noche tienen que serlo para que decidas estar ahí, leyendo reliquias de la historia o libros que parecerían New Wave si los sacas en una conversación normal. Intensa y muy estimulante en todos los sentidos. Y sentirse estimulado hoy en día en una institución educativa no me parece poco, de hecho me parece muchísimo.”
Relatividad de la crisis
26/Mar/2012
Como si las hubiera escrito hoy por la mañana, vale la pena leer las reflexiones de Albert Einstein sobre los momentos de crisis.
“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.
Albert Einstein (1879 – 1955)
Pérdida de la sabiduría
12/Mar/2012
Barry Schwartz, reconocido psicólogo y educador norteamericano, habla en este vídeo sobre la virtud. Sostiene que debemos crear ambientes que nutran y motiven tanto la voluntad como la habilidad moral y que cualquier trabajo que involucre la interacción con personas es un trabajo moral y demanda sabiduría moral. ¿Pero cómo se aprende la sabiduría moral? En esta conferencia TED, Schwartz explica que la virtud que necesitamos es la sabiduría práctica porque es la que hará que surjan todas las demás.
Con subtítulos en castellano lo puedes ver aquí: http://www.ted.com/talks/barry_schwartz_on_our_loss_of_wisdom.html
Clases que van por libre
2/Mar/2012
El País Semanal publicó (en noviembre 2008 pero sigue totalmente vigente) un repor explicando por qué algunos padres están intentando educar a sus hijos “por libre”, de otra manera. Los datos de la educación pública española, con un fracaso escolar cercano al 30% son alarmantes y ya son muchos los que deciden hacer las cosas de otra manera. Os compartimos la información.
Por Mercedes de la Rosa.
Artículo publicado originalmente en El País Semanal nº 1676.
Fotografía: un centro de enseñanza Waldorf.
Lomi dejó de ir a la escuela a los nueve años. Desde entonces continuó sus estudios en casa. Y resulta que recuerda todo lo que aprendió a partir de esa edad. “Si algo no te interesa, únicamente lo memorizas para el examen y, tal como lo aprendes, lo olvidas. En cambio, si te interesa y lo interiorizas desde la curiosidad, permanece”, explica este veinteañero, hoy empresario de circo, que aprobó sin problemas el graduado escolar. La elección de los padres de Lomi de educar a sus hijos en casa fue natural, no ideológica. “El niño no se sentía a gusto en la escuela”, recuerda Peter, su padre. Durante un cambio de colegio, Lomi pasó unos meses en casa, donde recuperó la curiosidad por aprender. “No todos los niños se desenvuelven igual en una clase grande; cada uno tiene su ritmo”. A raíz de esta experiencia, Peter creó la organización Crecer Sin Escuela junto a un grupo de gente en su misma situación. Motivación frente a imposición.
“Más vale una cabeza bien hecha que bien llena”, escribió el renacentista Montaigne.
Las ampollas levantadas por la reciente reforma de la Ley Orgánica de Educación (LOE) -la segunda en dos años-, así como las cifras expuestas por los 27 ministros europeos de Educación, que sitúan a España como el tercer país con mayor tasa de abandono escolar antes de complementar la educación secundaria, con un 29,6% -el doble que la media europea-, apuntan a que algo no funciona en el sistema de enseñanza tradicional. Hay quien culpa a la juventud por su desidia, quien señala la falta de motivación de los maestros, y quien piensa que el problema radica en la deshumanización de los planes de estudio. Sean cuales sean las causas, entre las fisuras de la educación tradicional se han hecho hueco otras formas de educar; métodos centrados en el aprendizaje natural del niño, que priorizan la construcción de la persona y que desempolvan la teoría de Montaigne. “La educación actual está enfocada para pasar exámenes, cuando debería ir mucho más allá de la mera transmisión de informa-ción”, apunta el psiquiatra Claudio Naranjo,especialista en educación. “Además de aprender, necesitamos aprenderá aprender”.
La tesis de Naranjo es una de las prioridades en la agenda de la Unesco, que desde hace años impulsa la necesidad de “aprender a ser”. A través del programa Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) trata de integrar la comprensión y el respeto de los niños hacia sí mismos, hacia los demás, y hacia el medio ambiente. “No es tan importante loque se enseña, sino cómo y cuándo se enseña”, apunta Marta Sierra, directora de la escuela Waldorf Aravaca de Madrid. Creada tras la I Guerra Mundial por el filósofo Rudolf Steiner, la pedagogía Waldorf tiene como objetivo proporcionar las herramientas necesarias para que el niño construya su propio conocimiento a través del medio creativo.”Aprender el azul o el amarillo antes o después es irrelevante”, apunta Cristina Ruiz, directora de la guardería Nimbo de Barcelona. “Lo importante es que los niños se sientan queridos, comprendidos, seguros y confiados. Con estos ingredientes, y su capacidad innata para explorar el entorno, experimentar y descubrir lo que les rodea, el aprendizaje se da solo”. En Nimbo utilizan materiales simples como pinas, telas o lanas para el aprendizaje, y, periódicamente, cambian durante semanas los juguetes vistosos por cajas de cartón o botellas de plástico. “Es importante que un niño desarrolle la imaginación y que llegue a sus propias conclusiones a través de la experimentación”.
En ocasiones son los propios padres quienes impulsan la creación de centros alternativos. Tal es el caso de La Serrada, en Cocentaina (Valencia), una iniciativa nacida de un grupo de padres y profesionales de la enseñanza basada en la educación no directiva.El proyecto se inspira en escuelas libres o comunidades de aprendizaje como Els Donyets (Valencia), Ojo de Agua (Orba) o Paideia (Extremadura), que tímidamente han ido creándose en los últimos años. A diferencia de otros países europeos y de Estados Unidos, en España ha costado que se reconocieran.
Para Marta Sierra, la causa radica en que “a veces se confunde escuela libre con escuelas en las que no se hace nada”. El objetivo de la educación denominada holística o integral es conseguir que el niño relacione conocimiento y sentimiento. El fin, formar seres humanos. “Cuando se conectan estos dos factores se produce un clic que posibilita la comprensión”, apunta Sierra. El método Waldorf no utiliza libros de texto; son los propios niños quienes, a través del material preparado por los maestros, elaboran sus cuadernos con información y dibujos. No hay exámenes ni notas, y el estímulo es constante para reforzar la voluntad del niño.
“Quienes reciben este tipo de educación no tienen por qué tener problemas para adaptarse a otros sistemas”, aclara Sierra. “Muy al contrario, se convierten en jóvenes maduros y seguros, se conocen a sí mismos, lo que facilita que puedan llegar a realizar cualquier cosa que se propongan”.
Para Claudio Naranjo, la educación tradicional yerra al pensar que lo principal es el intelecto, descuidando lo espiritual y el valor de la libertad. “Somos seres tricerebrados; tenemos un cerebro racional, otro afectivo y otro instintivo, y la educación debería contribuir a armonizar las tres partes en vez de pretender que el niño renuncie a su instinto y se esté quieto. Las cosas que de verdad interesan se aprenden por amor al conocimiento y no por miedo al suspenso. Los exámenes matan la enorme curiosidad del niño. Lo aprendido a la fuerza se olvida”.
En España hay alrededor de 2.000 familias que escogen esta opción, según apunta la Asociación para la Libre Educación (ALE). La LOGSE no reconoce la enseñanza en casa, aunque tampoco la prohibe, lo que en ocasiones conduce a enfrentamientos de las familias con la Administración. Para evitar esta situación, cuando el año pasado Isidora, de siete años, dejó de ir a la escuela, su madre la matriculó en Clonlara, un centro de educación a distancia. Isidora no se sentía cómoda viendo cómo sus compañeros de clase se burlaban de sus amigas de otras nacionalidades. “Muchos padres piensan que sus hijos vana aprender todo en la escuela; y hay cosas, como la comprensión o el respeto a los otros, que no enseñan”, apunta Evelyn, madre de Isidora. Aparte de las asignaturas obligatorias de lengua y matemáticas, aprovecha la curiosidad de su hija para enseñarle todo lo que le interesa, además de violin y dibujo. La realidad desmonta el mito de que si un niño no va al colegio no se socializa; su hija sigue jugando con niños por las tardes y los fines de semana. Lomi lo corrobora: “Claro que te relacionas, y no únicamente con niños, sino con gente de todas las edades. Te haces más humano”. •
Nicholas Negroponte: “Deberíamos pedir a los niños que nos ayudaran a pensar”
17/Ene/2012
6 de enero, 2012 | 12:36 | Historia de MAR ABAD
El avance de la tecnología tiene un efecto secundario. Hace el mundo más urbano. Las ciudades son cada vez más tecnológicas y eso provoca que las áreas rurales vayan quedando más lejos. En distancia real, la que no se mide en kilómetros, sino en evolución. Esa es la situación, según Nicholas Negroponte, y esta es la cuestión: “¿Puede llevar el mundo digital la educación y la sanidad a las zonas rurales remotas?”.
El director del MIT Media Lab e impulsor del proyecto One Laptop Per Child (un ordenador por niño) dijo en el Open Source World Congress que quería “hacer de la tecnología algo global” en un planeta en el que las tendencias son “el respeto por la disrupción, el predominio del sentido frente al dinero, el poder de lo abierto y un mundo que está quedando sin periferias”.
Negroponte respalda esta tendencia hacia un modelo abierto. “Steve Jobs, gran amigo mío, sobre todo a finales de los años 80, quería controlarlo todo. Y eso dio como resultado un diseño excelente pero un modelo cerrado”, indicó. Pero su apuesta por lo abierto no se refiere solo a la tecnología y el software. El autor del best seller Being Digital considera que la actitud abierta debe comenzar en el pensamiento mismo y dictó un par de recetas para estimular la creatividad.
Uno. “El sentido común es común. Es algo corriente. Debes ignorarlo porque es enemigo de la innovación”, remachó. “Muchas veces me han dicho que lo que yo hacía no tenía ningún sentido común. Claro. Eso precisamente es lo que me ha permitido innovar”.
Dos. “Cuando alguien me dice que sea realista, le digo que salga de aquí ahora mismo y se vaya a otra habitación”, comentó. “Si eres realista, no puedes innovar”.
“¿De dónde vienen las ideas?”, preguntó Negroponte. “Proceden de las diferencias. Muchas personas miran a EEUU y piensan que hay muchos individuos innovadores. Pero no hay más que en otros sitios. Lo distinto es el ambiente y las circunstancias. Allí es más fácil emprender”.
Además, según el experto en educación, “una de las grandes diferencias entre Europa y EEUU es que, hasta hace 15 años, en Europa no se escuchaba a los jóvenes. En EEUU siempre se ha hecho caso a la gente joven”.
Negroponte pasó de hablar de la atención a los jóvenes a la atención a la infancia. Los niños son, para el estadounidense, “el recurso natural más valioso del mundo”. “Hay que replantearse la infancia y los sistemas educativos. No se está enseñando a los niños a sacar todo el provecho de la tecnología”.
“Los niños no tienen que aprender a memorizar datos. Tienen que aprender a aprender. Muy a menudo no preguntamos a los menores. De esa forma no les hacemos pensar. Cuando le preguntamos a un niño por un programa informático le obligamos a reflexionar”, indicó.
Y al igual que no potenciamos su capacidad de pensar, no dejamos que nos apoyen para pensar mejor. “Estoy seguro de que no hay nadie en esta sala que haya pedido ayuda a un niño. Deberíamos hacerlo”.
Negroponte mencionó la nueva tableta que su fundación acaba de lanzar con la misma filosofía que One Laptop Per Child. La describió como un “experimento” “sin agujeros y con una batería que requiere muy poca energía, y una cubierta con batería solar”. La fundación One Laptop Per Child la está distribuyendo por zonas rurales y va cargada con películas, libros y otros contenidos culturales.
“Nos preguntamos si después de un año utilizando estas tabletas, los niños habrán aprendido a leer”. En todo caso, el idioma que conocerán será el inglés, porque es el único que se utiliza ahora en las tablets.
El investigador no se paró a explicar One Laptop Per Child. “Ya hay demasiada literatura sobre ese proyecto”, argumentó. Pero relató algunas anécdotas que han ocurrido desde entonces y que muestran la repercusión positiva que están teniendo en distintas zonas del globo.
“Fuimos a un pueblo de Camboya donde la renta per capita es de 42 dólares al año. Repartimos ordenadores para todos los niños y cuando llegaron a casa, abrieron los portátiles. Su luz era la más potente de todo el hogar. Los padres estaban encantados porque era la fuente lumínica más importante que tenían”, contó Negroponte.
“En estos cinco años hemos ido viendo que los profesores adoran el programa y los niños también. Duermen, incluso, con sus ordenadores. En Nigeria, por ejemplo, no nos dejaban sus portátiles para que se los arregláramos. Tenían miedo a perderlos. Pensaban que si los cedían, no los recuperarían”.
Negroponte mencionó también la repercusión de One Laptop Per Child en Uruguay. En ese país el programa ha sido reconocido con la aparición de los ordenadores en un sello postal.
El director del MIT Media Laboratory indicó que una de las mayores dificultades de implantar este programa es que “la gente es alérgica a las nuevas formas de entender la educación y el aprendizaje”.
Es más, muchos “piensan que la vida es un huevo frito”. Sin embargo, según Negroponte, “es una tortilla”. “Mis padres vivieron como un huevo frito donde el blanco era ir a trabajar y el amarillo estar en casa con la familia. Esto no es así. La vida es una tortilla”.
(Foto de MattHurst reproducida bajo licencia CC)
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Imágenes: one laptop per child
¿Dónde encontramos la sabiduría?
8/Nov/2011
Extractos del prefacio al libro “¿Cómo leer y por qué?” de Harold Bloom (Anagrama)
“No hay una sola manera de leer bien, aunque hay una razón primordial por la cual debemos leer. A la información tenemos acceso ilimitado; ¿dónde encontraremos la sabiduría? Si uno es afortunado se topará con un profesor particular que lo ayude; pero al cabo está solo y debe seguir adelante sin más mediaciones. Leer bien es uno de los mayores placeres que puede proporcionar la soledad, porque, al menos en mi experiencia, es el placer más curativo. Lo devuelve a uno a la otredad, sea la de uno mismo, la de los amigos o la de quienes pueden llegar a serlo. La lectura imaginativa es encuentro con lo otro, y por eso alivia la soledad. Leemos no sólo porque nos es imposible conocer bastante gente, sino porque la amistad es vulnerable y puede menguar o desaparecer, vencida por el espacio, el tiempo, la comprensión imperfecta y todas las aflicciones de la vida familiar y pasional.
(…) La mejor forma de ejercer la buena lectura es tomarla como una disciplina implícita; en última instancia no hay más método que el propio, cuando uno mismo se ha moldeado a fondo. Como yo he llegado a entenderla, la crítica literaria debería ser experiencial y pragmática antes que teórica. Los críticos que son mis maestros – en particular el Dr. Samuel Johnson y William Hazlitt – practican su arte a fin de hacer explícito, con cuidado y minuciosidad, lo que está implícito en un libro.
(…) Dado que para mí la cuestión de cómo leer nunca deja de llevar a los motivos y usos de la lectura, en ningún caso separaré el “cómo” y el “por qué”. En “¿Cómo se debe leer un libro?”, el breve ensayo final de su Lector Común (Volumen II), Virginia Woolf hace esta encantadora advertencia: “Por cierto, el único consejo que una persona puede darle a otra sobre la lectura es que no acepte consejos”. Pero luego añade muchas disposiciones para el gozo de la libertad por parte del lector, y culmina con la gran pregunta “¿Por dónde empezar?” Para llegar a los placeres más hondos y amplios de leer, “es preciso no dilapidar ignorante y lastimosamente nuestros poderes”. Parece pues que, mientras uno no llegue a ser plenamente uno mismo, recibir consejos puede serle útil y hasta esencial.
El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir
13/Oct/2011
Extractos del discurso del escritor José Saramago al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1998.
“El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer.
“Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a su cama.
“Ayudé muchas veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría de servir para lecho del ganado.
“Y algunas veces, en noches calientes de verano, después de la cena, mi abuelo me decía: “José, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera”. Había otras dos higueras, pero aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera.
“Mientras el sueño llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que suavemente me acunaba.
“Muchos años después, escribiendo por primera vez sobre éste mi abuelo Jerónimo y ésta mi abuela Josefa (me ha faltado decir que ella había sido, según cuantos la conocieron de joven, de una belleza inusual), tuve conciencia de que estaba transformando las personas comunes que habían sido en personajes literarios y que ésa era, probablemente, la manera de no olvidarlos, dibujando y volviendo a dibujar sus rostros con el lápiz siempre cambiante del recuerdo, coloreando e iluminando la monotonía de un cotidiano opaco y sin horizontes, como quien va recreando sobre el inestable mapa de la memoria, la irrealidad sobrenatural del país en que decidió pasar a vivir.
“En cierto sentido se podría decir que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy soy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a ser.
“Ahora soy capaz de ver con claridad quiénes fueron mis maestros de vida, los que más intensamente me enseñaron el duro oficio de vivir, esas decenas de personajes de novela y de teatro que en este momento veo desfilar ante mis ojos, esos hombres y esas mujeres, hechos de papel y de tinta, esa gente que yo creía que iba guiando de acuerdo con mis conveniencias de narrador y obedeciendo a mi voluntad de autor, como títeres articulados cuyas acciones no pudiesen tener más efecto en mí que el peso soportado y la tensión de los hilos con que los movía.
Medio pan y un libro
21/Sep/2011
Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo.
Fuente de Vaqueros, Granada. Septiembre 1931.
“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.”
Publicado en el Blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca








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