Archivo Marzo, 2012

Relatividad de la crisis

Are hoy happyComo si las hubiera escrito hoy por la mañana, vale la pena leer las reflexiones de Albert Einstein sobre los momentos de crisis.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Albert Einstein (1879 – 1955)

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Pérdida de la sabiduría

Barry Schwartz, reconocido psicólogo y educador norteamericano, habla en este vídeo sobre la virtud. Sostiene que debemos crear ambientes que nutran y motiven tanto la voluntad como la habilidad moral y que cualquier trabajo que involucre la interacción con personas es un trabajo moral y demanda sabiduría moral. ¿Pero cómo se aprende la sabiduría moral? En esta conferencia TED, Schwartz explica que la virtud que necesitamos es la sabiduría práctica porque es la que hará que surjan todas las demás.

Con subtítulos en castellano lo puedes ver aquí: http://www.ted.com/talks/barry_schwartz_on_our_loss_of_wisdom.html

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Clases que van por libre

El País Semanal publicó (en noviembre 2008 pero sigue totalmente vigente) un repor explicando por qué algunos padres están intentando educar a sus hijos “por libre”, de otra manera. Los datos de la educación pública española, con un fracaso escolar cercano al 30% son alarmantes y ya son muchos los que deciden hacer las cosas de otra manera. Os compartimos la información.

WaldorfPor Mercedes de la Rosa.

Artículo publicado originalmente en El País Semanal  nº 1676.

Fotografía: un centro de enseñanza Waldorf.

Lomi dejó de ir a la escuela a los nueve años. Desde entonces continuó sus estudios en casa. Y resulta que recuerda todo lo que aprendió a partir de esa edad. “Si algo no te interesa, únicamente lo memorizas para el examen y, tal como lo aprendes, lo olvidas. En cambio, si te interesa y lo interiorizas desde la curiosidad, permanece”, explica este veinteañero, hoy empresario de circo, que aprobó sin problemas el graduado escolar. La elección de los padres de Lomi de educar a sus hijos en casa fue natural, no ideológica. “El niño no se sentía a gusto en la escuela”, recuerda Peter, su padre. Durante un cambio de colegio, Lomi pasó unos meses en casa, donde recuperó la curiosidad por aprender. “No todos los niños se desenvuelven igual en una clase grande; cada uno tiene su ritmo”. A raíz de esta experiencia, Peter creó la organización Crecer Sin Escuela junto a un grupo de gente en su misma situación. Motivación frente a imposición.

“Más vale una cabeza bien hecha que bien llena”, escribió el renacentista Montaigne.

Las ampollas levantadas por la reciente reforma de la Ley Orgánica de Educación (LOE) -la segunda en dos años-, así como las cifras expuestas por los 27 ministros europeos de Educación, que sitúan a España como el tercer país con mayor tasa de abandono escolar antes de complementar la educación secundaria, con un 29,6% -el doble que la media europea-, apuntan a que algo no funciona en el sistema de enseñanza tradicional. Hay quien culpa a la juventud por su desidia, quien señala la falta de motivación de los maestros, y quien piensa que el problema radica en la deshumanización de los planes de estudio. Sean cuales sean las causas, entre las fisuras de la educación tradicional se han hecho hueco otras formas de educar; métodos centrados en el aprendizaje natural del niño, que priorizan la construcción de la persona y que desempolvan la teoría de Montaigne. “La educación actual está enfocada para pasar exámenes, cuando debería ir mucho más allá de la mera transmisión de informa-ción”, apunta el psiquiatra Claudio Naranjo,especialista en educación. “Además de aprender, necesitamos aprenderá aprender”.

La tesis de Naranjo es una de las prioridades en la agenda de la Unesco, que desde hace años impulsa la necesidad de “aprender a ser”. A través del programa Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) trata de integrar la comprensión y el respeto de los niños hacia sí mismos, hacia los demás, y hacia el medio ambiente. “No es tan importante loque se enseña, sino cómo y cuándo se enseña”, apunta Marta Sierra, directora de la escuela Waldorf Aravaca de Madrid. Creada tras la I Guerra Mundial por el filósofo Rudolf Steiner, la pedagogía Waldorf tiene como objetivo proporcionar las herramientas necesarias para que el niño construya su propio conocimiento a través del medio creativo.”Aprender el azul o el amarillo antes o después es irrelevante”, apunta Cristina Ruiz, directora de la guardería Nimbo de Barcelona. “Lo importante es que los niños se sientan queridos, comprendidos, seguros y confiados. Con estos ingredientes, y su capacidad innata para explorar el entorno, experimentar y descubrir lo que les rodea, el aprendizaje se da solo”. En Nimbo utilizan materiales simples como pinas, telas o lanas para el aprendizaje, y, periódicamente, cambian durante semanas los juguetes vistosos por cajas de cartón o botellas de plástico. Es importante que un niño desarrolle la imaginación y que llegue a sus propias conclusiones a través de la experimentación”.

En ocasiones son los propios padres quienes impulsan la creación de centros alternativos. Tal es el caso de La Serrada, en Cocentaina (Valencia), una iniciativa nacida de un grupo de padres y profesionales de la enseñanza basada en la educación no directiva.El proyecto se inspira en escuelas libres o comunidades de aprendizaje como Els Donyets (Valencia), Ojo de Agua (Orba) o Paideia (Extremadura), que tímidamente han ido creándose en los últimos años. A diferencia de otros países europeos y de Estados Unidos, en España ha costado que se reconocieran.

Para Marta Sierra, la causa radica en que “a veces se confunde escuela libre con escuelas en las que no se hace nada”. El objetivo de la educación denominada holística o integral es conseguir que el niño relacione conocimiento y sentimiento. El fin, formar seres humanos. “Cuando se conectan estos dos factores se produce un clic que posibilita la comprensión”, apunta Sierra. El método Waldorf no utiliza libros de texto; son los propios niños quienes, a través del material preparado por los maestros, elaboran sus cuadernos con información y dibujos. No hay exámenes ni notas, y el estímulo es constante para reforzar la voluntad del niño.

“Quienes reciben este tipo de educación no tienen por qué tener problemas para adaptarse a otros sistemas”, aclara Sierra. “Muy al contrario, se convierten en jóvenes maduros y seguros, se conocen a sí mismos, lo que facilita que puedan llegar a realizar cualquier cosa que se propongan”.

Para Claudio Naranjo, la educación tradicional yerra al pensar que lo principal es el intelecto, descuidando lo espiritual y el valor de la libertad. “Somos seres tricerebrados; tenemos un cerebro racional, otro afectivo y otro instintivo, y la educación debería contribuir a armonizar las tres partes en vez de pretender que el niño renuncie a su instinto y se esté quieto. Las cosas que de verdad interesan se aprenden por amor al conocimiento y no por miedo al suspenso. Los exámenes matan la enorme curiosidad del niño. Lo aprendido a la fuerza se olvida”.

En España hay alrededor de 2.000 familias que escogen esta opción, según apunta la Asociación para la Libre Educación (ALE). La LOGSE no reconoce la enseñanza en casa, aunque tampoco la prohibe, lo que en ocasiones conduce a enfrentamientos de las familias con la Administración. Para evitar esta situación, cuando el año pasado Isidora, de siete años, dejó de ir a la escuela, su madre la matriculó en Clonlara, un centro de educación a distancia. Isidora no se sentía cómoda viendo cómo sus compañeros de clase se burlaban de sus amigas de otras nacionalidades. “Muchos padres piensan que sus hijos vana aprender todo en la escuela; y hay cosas, como la comprensión o el respeto a los otros, que no enseñan”, apunta Evelyn, madre de Isidora. Aparte de las asignaturas obligatorias de lengua y matemáticas, aprovecha la curiosidad de su hija para enseñarle todo lo que le interesa, además de violin y dibujo. La realidad desmonta el mito de que si un niño no va al colegio no se socializa; su hija sigue jugando con niños por las tardes y los fines de semana. Lomi lo corrobora: “Claro que te relacionas, y no únicamente con niños, sino con gente de todas las edades. Te haces más humano”. •

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