Pensar desde la interculturalidad


Interculturalidad¿Cómo aprendemos a pensar? Jesús de Garay, filósofo, profesor de la Universidad de Sevilla y de la ECH indaga sobre la dificultad de construir el pensamiento en una cultura dominada por el modelo de la ciencia. Desde La Otra Educación seguimos buscando otras miradas posibles para enfrentar el reto primordial de la educación que implica la construcción del pensamiento.

“Una de las dificultades de “aprender a pensar” estriba en que “pensamiento” tiende a identificarse con “pensamiento científico”. Se tiende a suponer que el pensamiento es una competencia específica de los científicos: ellos son los que piensan en serio, los que razonan con rigor. Ellos son los que no se mueven por sentimentalismos o particularismo, ni tampoco por las apariencias, sino por la sola reflexión racional. La ciencia parece ser el modelo de todo pensamiento. Esta es al menos la manera popular de concebir la ciencia y el pensamiento. Esta e fe en la ciencia y en la metodología científica se traduce en una cierta identificación entre educación y ecuación científica. Aprender sería aprender ciencia.

Las concepciones sobre la ciencia son muchas. Pero incuso las versiones más débiles de lo que se entienda por “ciencia” coinciden en poner a la ciencia como modelo de pensamiento para cualquier otra forma de pensar. Las distintas forma de pensamiento no serían más que formas derivadas o imperfectas de ciencia. Esta imperfección de las otras formas de pensamiento se atribuye a diversas causas: puede ser porque el campo al que se aplica la ciencia se resista al método científico; o también la imperfección puede proceder de la incompetencia del que piensa. En cualquier caso, la santificación de la ciencia queda consagrada como la forma más alta de pensamiento.

Es cierto que las versiones de “ciencia” han evolucionado considerablemente durante la historia del pensamiento, hasta el punto de que difícilmente se puede hablar del mismo tipo de saber, aunque se siga utilizando la misma palabra “ciencia”. La concepción de ciencia expuesta en los Analíticos de Aristóteles es muy distinta de Descartes o de la de Kuhn. Hablar de “ciencia” en general, es desde luego, una simplificación. Pero no deja de ser útil el término “ciencia” para referirnos al conjunto de las materias que se enseñan y evalúan en las escuelas y universidades.

Interesa subrayar de modo muy especial cómo entre las diversas disciplinas científicas, el concepto de ciencia que se impone como paradigma de todo saber es el modelo consagrado por los padres fundadores de la denominada “ciencia moderna”, como por ejemplo Galileo, Descartes o Bacon. Se trata de un modelo de ciencia de la naturaleza en el que el cálculo matemático y la experimentación ocupan un lugar central. Dicho de otro modo, es la física o la medicina y no el derecho o la literatura lo que es considerado ciencia por antonomasia. (…)

En este sentido Occidente puede presumir de excepción cultural. Otras muchas culturas se diferencian de la nuestra precisamente en su negativa a privilegiar de ese modo el pensamiento científico. Nuevamente aquí sería largo el recuento de culturas en las que otras formas de saber y de pensar compiten con la ciencia. Y no es que otras culturas ignoren la racionalidad científica o menosprecien su eficacia, sino que otorgan a la ciencia un valor básicamente instrumental, por debajo de otras formas de racionalidad a las que se concede mayor valor también en la educación. La experiencia de otras culturas puede ayudarnos en Occidente a afrontar algunos de los retos a los que nos enfrentamos hoy en lo relativo a aprender a pensar.”

Por Jesús de Garay

Texto completo publicado en “Aprender a pensar – Simposio internacional en la Universidad de Lund”, Inger Enkvist y José María Izquierdo Editores, (Lund University, Sueci

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